Con una dilatada experiencia en el área de transportes, tanto en el sector privado como en el público, donde incluso llegó a ser subsecretaria de la cartera entre 2011 y 2014, la ingeniera civil Gloria Hutt tiene un diagnóstico claro sobre el presente de la actividad marítimo portuaria del país y todo lo que ello implica en materia de logística e infraestructura, incluyendo el Terminal Dos, proyecto que fue licitado mientras ejercía su cargo en el gabinete del ex Presidente, Sebastián Piñera.

Sostiene que es el momento de tomar decisiones, sobre todo en el caso del Puerto Gran Escala, y espera que hoy en el marco de la cuenta pública, al menos haya luces respecto a este tema.
– Se ha dicho que la inversión en infraestructura portuaria aún puede esperar porque la demanda es menor a lo que se había proyectado. ¿Qué piensa usted al respecto?
– Es cierto que si la economía crece menos el cruce oferta-demanda se posterga, pero eso no va más allá de un par de años, de manera que no es un lujo que podamos darnos. El no reaccionar y tomar las decisiones de inversión a a tiempo tiene un costo muy alto. Estas decisiones no parecen tan urgentes porque la realidad es que nadie marcha por ellas, pero a todos nos afecta por igual el hecho de que la congestión portuaria aumente el costo de nuestras exportaciones. Eso hace que seamos un país menos competitivo. De manera que si nosotros queremos un país próspero, creciendo y competitivo a nivel mundial tenemos que tener la infraestructura adecuada. De hecho desde que se piensa un proyecto hasta que se concretan pasan en promedio 10 años.
PUERTO DE GRAN ESCALA
– Por mucho tiempo el sector portuario ha esperado la definición del lugar en que se situará el megapuerto. ¿Considera que ya es tiempo de que eso se zanje?
-Definitivamente. Yo creo que para tomar esa decisión ya es un poco tarde. Eso ya debería haberse hecho y esperaría que se concrete en el corto plazo. Al menos que se ponga un plazo para decidir qué es lo que se va a hacer exactamente y cómo.
– Hay quienes sostienen que es preferible desarrollar ambos puertos -Valparaíso y San Antonio- en lugar de uno. ¿Qué es lo más conveniente?
– Un puerto podría crecer un poco y lo mismo el otro, y así tener infraestructura redundante que es una recomendación. También optar por toda la infraestructura de crecimiento en uno o en el otro. Pero una definición al menos, en ese nivel, debería ocurrir en un plazo corto.
– El proyecto de extensión del Terminal Dos de Valparaíso se adjudicó bajo el anterior gobierno, donde usted era subsecretaria de Transportes. ¿Esperaba que a esta altura no se hubiera zanjado el tema?
-La verdad que no, porque es una necesidad de crecimiento del puerto. Hay algo que no se discute en cuanto a que es necesario contar con esa capacidad y tenerla en operaciones. No me imaginaba que el proceso se podía enredar tanto y considero que no es bueno que ocurra porque hay inversiones involucradas. Y cuando los proyectos se ponen tan complejos se desincentiva a otros inversionistas a que también hagan ofertas, de manera que es muy necesario que estos procesos fluyan y se resuelvan los nudos pronto. Que se diga va o no, pero que la decisión se tome luego.
– De hecho, Icomos va a solicitar al alcalde porteño que haga gestiones para extender el Sitio Patrimonial Mundial hacia el borde costero de la ciudad. ¿Sería complicado para los proyectos?
– Exacto, pero esas son decisiones que la ciudad tiene que tomar. Una ciudad puerto tiene que asumir que es puerto y yo lo he dicho siempre en mis presentaciones: ninguna ciudad que es puerto ha dejado de serlo, ninguna. Al contrario, todas siguen siéndolo y cada una de ellas aumenta esa condición. Y si una ciudad que es puerto no asume esa condición y esa realidad, va a tener un conflicto permanente.
– Y la convivencia se puede dar en Valparaíso…
– Hay una condición natural por las cuales las ciudades son puertos y está demostrado que puede haber una muy buena convivencia. Por ejemplo, en Hamburgo que tiene un tremendo puerto que funciona de manera muy coordinada y donde se asume que uno de sus principales roles es ser uno de los puertos principales de Europa. Yo creo que asumir esa vocación es básico. Esto no sólo ha pasado acá, sino que en todo el mundo, y la recomendación es que sean los puertos los que tomen la iniciativa de cómo integrar a las ciudades y de alguna manera asegurar el beneficio. Está más o menos probado que los que se benefician de los grandes puertos no es la población que está en el mismo lugar, sino los que están más lejos, lo que es muy curioso. Entonces hay que ver qué perjuicios genera el puerto y, en base a ello, analizar cómo se compensa.
Fuente: El Mercurio de Valparaíso